Historia de las castañuelas

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¿Qué sería del flamenco sin la armonía musical de las castañuelas? Estos pequeños instrumentos de percusión, que actualmente están tan arraigados a nuestro folclore español, tienen tras de sí una larga historia. Sus creadores fueron los fenicios hará unos 3000 años. Estos las utilizaban para oficiar ciertos ritos y festividades. Y como excelentes comerciantes que eran las han exportado más allá de sus fronteras, por todo el Mediterráneo, que por aquel entonces era su escenario habitual.

Sin embargo, donde más repercusión tuvieron fue en España, quedando nuestra cultura impregnada fuertemente desde la Edad Media al son de las castañuelas. El sonido tan característico que tienen se produce gracias al espacio ahuecado del interior de las piezas. Esto hace que su resonancia aumente el sonido de forma notable. Los fenicios las fabricaban de madera, pero hoy las podemos encontrar hechas en diferentes materiales, e incluso plásticas.

Las castañuelas, uno de los complementos de flamenca imprescindibles, también se conocen como palillos. Con anterioridad al flamenco, ya habían sido utilizadas para otro tipo de géneros musicales, pero donde halló verdadera importancia fue en el arte flamenco. Desde sus orígenes han evolucionado en su tamaño y diseño. Incluso podemos encontrar castañuelas adaptadas a diferentes edades, ya que es importante una buena y cómoda sujeción para toda flamenca.

Las castañuelas son, por tanto, parte importante de nuestra tradición histórica. Un bellísimo instrumento que dota al flamenco de verdadero arte y rítmicos sonidos. Pero no solo es un instrumento de percusión, sino uno de los complementos de flamenca necesarios para completar cualquier traje. Y, además de tenerlas para hacerlas sonar, también son un excelente regalo o recuerdo.

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